¿Por qué no se educa desde el fracaso?

Vas a un curso especializado y todo lo que te cuentan se basa en casos de éxito. Acudes a una conferencia de un gurú del marketing y solo te habla de lo lejos que han llegado sus referentes y del éxito que ha cosechado inspirándose en ellos. En la universidad, en el máster y hasta en cualquier taller que se precie todo es éxito. Éxito, éxito, éxito.

Guru MagnoliaTom Cruise en «Magnolia», el gurú de todos los gurús.

En la formación orientada al diseño de nuestro país se vive esta realidad y la culpa es nuestra. Estamos introduciendo a los alumnos en una burbuja muy alejada de la realidad. Y cuando salgan del aula y se tengan que enfrentar al mercado laboral, la burbuja va a estallar y se van a meter una hostia de proporciones bíblicas. Como la que nos metimos muchos de nosotros.

De este modo nacen las frustraciones y el miedo al fracaso. Porque nos educan para que no nos equivoquemos.

Hagamos autocrítica, porque de todo esto tiene parte de culpa (por no decir toda) el creativo formador de turno.

Les trasladamos una realidad distorsionada a los alumnos basada en lo que a nosotros nos gustaría que fuese realmente la profesión.

¿En serio toda vuestra experiencia se basa en premios, casos de éxito internacional y reconocimiento? En este sector vivimos un postureo constante en el que muchas veces nos dejamos llevar por la pasión y relatamos a los alumnos como pueden salvar el mundo con una valla publicitaria.

Tampoco se les dice que no se enamoren demasiado de sus proyectos al principio, porque alguien con más experiencia igual se lo tira y le dice que se puede mejorar. «¡En el Máster nos dijeron que defendiésemos nuestro trabajo si creíamos en él!» Eso está muy bien, pero la experiencia que necesitas para ser bueno no te la convalidan con ningún máster, por muy caro o prestigioso que sea.

Es mucho más cómodo educar únicamente en el éxito que en la realidad que se van a encontrar. Tan importante es que conozcan los logros de la diseñadora Paula Scher o de la agencia Wieden Kennedy, como los fracasos que han protagonizado o el esfuerzo y el sacrificio que requiere llegar a ser como ellos. Y de la alta probabilidad de que nunca llegues a ser Paula Scher, de eso también hay que hablarles.

Paula ScherEsta señora es Paula Scher, leyenda viva del diseño gráfico

Porque, aunque nos encantaría vivir en mundo habitado por genios del diseño, sabemos que es imposible que todos los alumnos lleguen a serlo. Démosles herramientas para que sepan gestionar las cosas buenas y malas de la profesión y desarrollen una carrera en la que puedan realizarse. En la que disfruten de ella y no se canibalicen por culpa de la frustración y el miedo a equivocarse.

Ser creativo no es solo ir de aquí para allá con un vaso de Starbucks y una Moleskine, dejándote inspirar y pariendo ideas brillantes que todos comprarán.

La creatividad es una profesión preciosa pero ocasionalmente mal enseñada.

No me malinterpretéis: hay escuelas excepcionales. Pero en los últimos años se ha propagado un “vendehumismo” por aulas, talleres y conferencias que deberíamos evitar entre todos. Por nosotros y por la salud de la profesión.