¿Trabajar solo o en equipo? ¡La respuesta es la idiorritmia!

Llevo tiempo con ganas de escribir un artículo sobre este tema, pero creía que encontrar respuesta a este dilema era imposible hasta que descubrí la idiorritmia.

¿Qué es la idiorritmia? No, no son muñecos hinchables que bailan como idiotas.

moñecos

Os cuento qué es realmente:

En 1977, el filósofo Roland Barthes se obsesionó un poco con este tema de la idiorritmia, de hecho, desarrolló un curso en el Collège de France llamado “Cómo vivir juntos”. Posteriormente se publicó un libro que recopilaba las notas de este curso, donde se nos explica en el prefacio qué es esto de la idiorritmia:

“Compuesta por idios (propio) y por rhythmós (ritmo), la palabra, que pertenece al vocabulario religioso, remite a toda comunidad en la que el ritmo personal de cada uno encuentra su lugar. La “idiorritmia” designa el modo de vida de ciertos monjes del Monte Athos, que viven solos aunque dependen de un monasterio; a la vez autónomos y miembros de una comunidad, solitarios e integrados, los monjes idiorrítmicos pertenecen a una organización situada a mitad de camino entre el eremitismo de los primeros cristianos y el cenobitismo institucionalizado”.

Esto viene a ser el “ni contigo ni sin ti” de toda la vida, el vivir solo pero acompañado. Se trata de una participación mínima en la comunidad y regulada por los ritmos de esta, no por lo que nos imponga. Algo así como estar y no estar. Menudo rollo os estoy metiendo, ¿no? Venga voy a intentar remontar un poco el artículo:

¿¡Por qué me gusta tanto este concepto de Roland Barthes!? Porque, aplicado al terreno profesional, legitima algo que llevo pensando mucho tiempo: el trabajo en equipo es importante, pero la soledad de cada uno es indispensable para que el proceso creativo sea completo.

Roland-Barthes“Hola soy Roland Barthes, el filósofo. Ni he sido DJ, ni portero del Manchester United”

Parece que últimamente solo leemos artículos sobre la importancia de crear un buen “team building”, la necesidad de dinámicas grupales para llegar a buenas soluciones creativas y , en definitiva, la afirmación de que si el trabajo es en equipo vamos a lograr mejores resultados.

No estoy en contra del trabajo en equipo, lo practico a diario (¡saludos a mis compañeros de El Cuartel!), pero quiero defender y poner en valor la necesidad del trabajo individual. Es vital que reflexionemos sobre los conceptos y las ideas que obtengamos con nosotros mismos y desarrollemos una mayor capacidad crítica de nuestro trabajo.

Quizás podría ayudar que echásemos un poco el freno a la sociedad hiperconectada en la que vivimos donde sabemos de todo pero no sabemos de nada. Esto también afecta a la profesión, por supuesto.

Por eso, a mis 32 años, y con casi 10 años a mis espaldas currando en esto, creo que sería una bonita –y utópica- solución esta de la idiorritmia. A nivel creativo, nos permitiría poder reflexionar más sobre nuestro trabajo en soledad, pero estando a la vez conectados de una manera más selectiva a nuestros compañeros, para que ese trabajo se base más en la calidad, y no tanto en la cantidad. Una solución perfecta a medio camino entre la hiperconexión y el total aislamiento.

Practiquemos un poco más la idiorritmia, que esto de estar tan conectados nos está desconectando totalmente de nosotros mismos.